Tricota sexual


Siempre tuve debilidad por los números impares: vi toda la trilogía de “el señor de los anillos”, me gustan los alfajores triples, soy el menor de tres hermanos. En fin toda una vida marcada básicamente por el número 3, lo único que me falta experimentar era un trío sexual.

Era un sábado a la noche (tenía plata y hacía calor..cuak!), hasta el momento mi plan más divertido era alquilarme una película y mirarla en casa (sí, los galanes a veces también estamos solos). Rápidamente, deseché ese plan, encendí la compu y entré en el inevitable chat. Habré estado media hora, hasta que empecé a hablar (bah, mejor dicho escribir) con “Gonzalo_28”. Pregunta va, pregunta viene; pasamos al Msn. Allí me cuenta que con su parejaestaban buscando un tercero para enfiestarlo (yo por las dudas siempre tengo preparado el pito para el carnaval carioca). Sinceramente, la idea me tentaba y tenía ganas de experimentarlo. Intercambiamos fotos y quedamos en que yo fuera para el departamento en media hora.

Ni lento ni perezoso, me di una ducha rápida, me abrigué y salí.

Una vez en el hall de entrada del departamento, toqué el timbre, me abrieron la puerta (tenían portero automático) y subí.

Luis y Juan me saludaron muy amablemente; estaban tomando mate así que me puse a chupar con ellos (siempre hablando de la bombilla del mate claro está). Mate va, mate viene, en un momento “la yerba se acabó”…y empezamos a chuparnos entre nosotros.

El más lanzado de la pareja era Juan que sin pensarlo un minuto, comenzó a besarme suavemente el cuello hasta que su lengua terminó jugueteando en mi boca. Luis, que observaba, la situación se acercó lentamente y empezó a recorrer mi “poto” (me siento Belén Francese je!)con sus manos.

Poco a poco, las ropas fueron cayendo y nos quedamos desnudos, como Dios nos trajo al mundo (a mí me trajo mi mamá, al menos que Dios sea mi padre y no lo sepa).

La cama rápidamente fue poblada por nuestros cuerpos: besos, caricias, toqueteos fueron los verdaderos protagonistas de la noche. No dejamos recovecos sin examinar (sí, estábamos dando examen de Lengua), todos fuimos “explorados” en diferentes posiciones.(por no decir que todos le pusimos “cabeza y cola” a la situación).

Una vez acabado el asunto, nos dimos una ducha los tres juntos. Cabe aclarar que dejamos caer el jabón una vez cada uno (la versatilidad es la base del trío sépanlo).

Después del baño, nos cambiamos, tomamos unas copas (esta vez no tomamos mates, ya estábamos cansados de chupar) y Luis puso un cd en la computadora. Lo curioso de todo esto, es que la música que salía del ordenador (sí, a veces hablo la lengua española) era un cuarteto; a lo mejor era una señal para que la próxima vez fuésemos más de tres.

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