
Mi primer acercamiento a los baños públicos, o mejor dicho, a las llamadas “teteras” fue hace un par de años cuando trabajaba como cadete para un estudio jurídico. La zona por la que más me movía (con el transcurrir de los días, me fueron moviendo de otra manera) era la de Corrientes y Callao; que con el tiempo descubrí que era una zona muy concurrida por hombres en busca de placer Express. (nada que ver con las galletitas, aunque si me pongo a pensar “todo paquete se come”).
Me acuerdo como si fuera hoy: era martes, una de la tarde. Por lo tanto tenía una hora para almorzar. Entonces salgo del estudio, que quedaba en Riobamba al 400 y voy caminando hacia el Mc Donalds que quedaba en Corrientes y Rodriguz Peña.. En el camino, mi vejiga ( ¿no estuve fino? ) me pide hacer una parada fisiológica; por lo tanto debía buscar un baño público. El único que conocía por la zona era el de la estación Callao de la línea B (lo cerraron hace tiempo, así que no salgan corriendo para allá). Caminé hacia el subte, bajé las escaleras y fui hasta el baño. El box estaba ocupado, había un hombre trajeado lavándose las manos y un estudiante (lo deduje por el guardapolvo y la mochila) en el megitorio. Entonces, me acomodé, saqué mi “instrumento” e hice mi necesidad fisiológica (sigo fino vieron?). De pronto, me siento observado…efectivamente era así: el joven de al lado me estaba relojeando y a su vez, se estaba masturbando. Al principio no sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar. Era todo muy raro: un baño público, ese olor tan particular que tampoco ayuda; un adolescente pajeándose, el hombre trajeado con cara de excitado y yo sin saber qué hacer. Obviamente debo confesar que la situación me calentaba, me generaba morbo.
Sin dudarlo, el adolescente tímidamente pone su mano sobre mi aparato reproductor y me empieza a manosear. De pronto, el hombre trajeado se dirige hacia el lado de la puerta, de modo que si entraba alguien nos enterábamos (estrategia que aprendí y me sirvió para todos mis encuentros). El adolescente, ni lento ni perezoso (muy pronto en los mejores cines cuak!) se agacha y empieza a practicarme sexo oral mientras el trajeado me apoya.
Todo sucedió en cuestión de segundos (eso no quiere decir que yo sea eyaculador precoz) que no llegué a disfrutar tanto…quizás por el miedo a que entre alguien o más bien por desconocer los códigos y los tiempos de las teteras. Desde ese día, cada vez que salgo a almorzar, hago una “parada necesaria” en el baño de Callao porque considero que siempre hay alguno que a esa hora, está dispuesto a “comer” un buen pedazo de carne. (perdón, pero no hay otra manera de decirlo).
necesito una ttera por mi ciudad :O
ResponderEliminarestudio juridico ejem ejem... ta bien jijijiijij :P
ResponderEliminaradolescente? eso es pedofilia
ResponderEliminar